Empresarios venezolanos vinculados al gobierno de Nicolás Maduro inyectaron, entre 2012 y 2015, 427 millones de dólares en compañías de Panamá. Para aquella época, el dinero proveniente de Venezuela ocupaba el tercer lugar en depósitos externos en el sistema bancario panameño, donde se ubicaba en 1.400 millones de dólares que ascendieron a 2.811 en 2019, según revela Chavismo Inc, una investigación periodística realizada por la ONG Transparencia Venezuela, la plataforma periodística regional Connectas y la Alianza Rebelde Investiga (ARI). Con información de El Pitazo.

En la investigación se identificó a 242 sociedades anónimas. De esas compañías, ocho fueron señaladas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC) y otras tantas están bajo investigación judicial en diferentes países del mundo por delitos como lavado de dinero o sobornos.

Panamá ha sido aprovechada para hacer negocios por familiares de funcionarios y empresarios cercanos a la revolución bolivariana como Diego Salazar Carreño y los hijos de la primera dama, Cilia Flores.

Para no aparecer vinculados directamente a empresas panameñas utilizaron a testaferros como el caso de Raul Gorrín, Samark López o Mario Bonilla. También aparecieron especialistas para lavar miles de millones de dólares del Estado sin levantar sospechas, como los que ayudó a limpiar un banquero alemán llamado Matthias Krull.

El esquema de lavado de dinero seguía un patrón. Cada funcionario a cargo de algún ente del Estado como Pdvsa, podía disponer de millones de dólares que repartían entre otros funcionarios. Para mover ese dinero, se asociaban con empresarios y testaferros con los que hacían la operación. Al final, buscaban a operadores financieros como Krull para que lavaran el dinero.

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