Las compras adelantadas de uniformes escolares para evadir el incremento de precios propio de la temporada quedaron en el olvido. La razón: el sueldo no alcanza, por lo que cualquier precio, en este caso de la vestimenta estudiantil, que supere los ingresos mensuales resulta elevado.

En un recorrido realizado por el centro de Caracas y Sabana Grande se pudo constatar los altos precios y la ausencia de compradores . De acuerdo con vendedores consultados, la venta hasta ahora “ha estado malísima”, aunque esperan una leve mejora este mes de agosto, en el que advirtieron habrá aumento en el costo de las chemises, pantalones, suéteres, monos deportivos y franelas porque los proveedores llevan mercancía nueva. Uno que otro consumidor se lamentó porque es muy poco lo que ha podido adquirir hasta la fecha, “una camisita aquí, un par de medias por allá pero todavía falta”, fueron las frases comunes.

En el mercado de San Martín se pueden encontrar chemises blancas, rojas, amarillas azules y beige entre 50 mil y 65 mil bolívares, un pantalón escolar en poliéster entre 45 mil y 65 mil bolívares y si es gabardina puede alcanzar los 85 mil soberanos. También están las faldas entre 45 mil y 55 mil bolívares, las franelas entre 20 mil y 45 mil bolívares, los monos deportivos azules o rojos desde 55 mil bolívares, los delantales para preescolar en 25 mil bolívares, las medias blancas entre 8 mil y 15 mil soberanos el par y las batas blancas de laboratorio en 40 mil bolívares.

Los suéteres azul marino son los más “cariñosos” pues los precios oscilan entre los 80 mil y los 100 mil bolívares. Vale acotar que los costos de las prendas pueden variar según la talla, color, el tipo de tela y la marca.

“En 2018 la venta no estuvo tan mal como ahora. Mis ventas han caído 60% y la gente se lleva una que otra prenda”, expresó Eloy Zambrano, dueño de uno de los locales.

En una conocida tienda por departamentos en El Silencio los precios están más arriba. Una chemise blanca vale 98 mil 140 bolívares, una beige en 86 mil 390 bolívares y la azul en 119 mil 945 bolívares. Las franelas cuestan 45 mil bolívares, monos azules 138 mil, medias blancas en 11 mil 500 y los suéteres entre 135 mil y 174 mil bolívares. La encargada, Karina Guzmán contó con cierta nostalgia que en años anteriores, por esta época, se observaban largas colas de clientes en las cajas.

En el mercado de la Hoyada el bolsillo puede verse más afectado puesto que por un pantalón escolar de gabardina piden hasta 75 mil bolívares y si es poliéster entre 55 mil y 70 mil bolívares.

Otra tienda de ropa infantil pero en el bulevard de Sabana Grande, ofrece precios un poco más solidarios. Las chemises pueden encontrase en 39 mil 990 bolívares y si es camisa 44 mil 980, franelas rojas en 17 mil 980 bolívares y los pantalones en 53 mil 980.

El valor de los zapatos tampoco es alentador. El precio mínimo de unos deportivos blancos o negros es de 250 mil bolívares, mientras que los escolares varían entre los 138 mil bolívares y los 400 mil según la marca. En La Hoyada por un calzado deportivo para niños pueden pedir entre 30$ y 48$.

Flexibilidad. Dada la crisis económica y social, los elevados precios de la vestimenta escolar y de los detergentes para el lavado de la ropa, así como el colapso de los servicios públicos como el agua, la línea del Ministerio de Educación desde el año 2015 ha sido la de flexibilizar las normas sobre el uso del uniforme en todos los niveles.

Una resolución publicada en la Gaceta Oficial 40.739 del 4 de septiembre de 2015 estableció (artículo 6) que si bien el uso del uniforme escolar es obligatorio para favorecer la seguridad de los estudiantes y que las familias deben velar por el cumplimiento de la norma por parte de su representado, debe permitírsele la entrada a la institución educativa y demás actividades a aquellos alumnos “que por razones plenamente justificadas” no lo usen “hasta tanto se mantenga las causas que motivaron el incumplimiento”.

“Es importante que los representantes sepan que pueden acudir al Consejo Educativo en el que están representados la directiva, los padres y los docentes y participar cualquier inconveniente que tenga con la norma y llegar a un acuerdo. No se le debe negar la entrada al plantel al niño o al adolescente que no lleve uniforme por causas económicas o porque en su casa no había agua para lavar”, indicó una fuente del Ministerio de Educación que prefirió el anonimato.

El funcionario aseguró que hasta la fecha no han conocido denuncias sobre niños excluidos por esta causa, al tiempo que subrayó que la regla debe ser el uso del uniforme con su insignia por la seguridad de los alumnos y el mismo ahorro de los padres porque así no desgasta su ropa de salir o de diario.

Indicó que en los colegios se han implementado medidas como no exigir zapatos blancos para educación física o características muy específicas para correas, suéteres y zapatos negros. También destacó que se están permitiendo jornadas de donación de uniformes por parte de los que se gradúan.

Con información de 2001