Los incendios forestales durante la estación seca de Venezuela representan este año un mayor riesgo para la producción de crudo debido a la falta de mantenimiento en los campos de la estatal PDVSA, con una escasez de combustible que deja a bomberos sin capacidad de movilizarse, según entrevistas con media docena de trabajadores y otras fuentes de la industria.

Las llamas se dan en momentos en que la producción de crudo de Venezuela ha caído un 20% este año a alrededor de 700.000 barriles por día (bpd), su nivel más bajo en décadas, debido a años de baja inversión, sanciones de Estados Unidos a PDVSA y, más recientemente, el colapso de los precios del crudo en medio de la contracción de la demanda por el coronavirus.

En abril, al menos tres incendios forestales alcanzaron la infraestructura petrolera ubicada en la Faja Petrolífera del Orinoco, en el este de Venezuela, uno de los depósitos de crudo más grandes del mundo, según informes de incidentes vistos por Reuters y las fuentes, algunas de las cuales hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias.

Los incendios forestales son comunes en las llanuras orientales de Venezuela durante la estación seca, en la primera mitad del año.

La mayoría de las vitales infraestructuras petroleras tienen cortafuegos destinados a detener las llamas y las unidades de PDVSA tienen sus propios equipos de bomberos.

Pero ante la escasez de recursos de PDVSA, varios trabajadores dijeron que la compañía no ha cortado la maleza en los últimos años como solía hacerlo y que los pequeños charcos de crudo derramado alrededor de las estaciones de bombeo y los tanques de almacenamiento no se han limpiado, lo que aumenta el riesgo de incendio.

“Siempre es estacional, los incendios en la vegetación. Lo que pasa es que ahorita no han hecho mantenimiento a alrededor de las instalaciones”, dijo Guillermo Morillo, consultor petrolero y exgerente de PDVSA en el estado oriental de Monagas, donde se han producido varios incendios.

El incidente más grave hasta el momento tuvo lugar en el centro operativo Morichal, donde el domingo surgieron llamas por una chispa de un taller de soldadura en la planta que incendió la vegetación exterior, según dos personas familiarizadas con el asunto.

El incendio tardó más de 24 horas en apagarse, interrumpiendo la producción de crudo en los campos de Petrocarabobo y Petroindependencia, que en conjunto produjeron unos 26.000 bpd en marzo, según cifras de PDVSA.

PDVSA no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.

Los otros incendios que afectan la infraestructura en la Faja tuvieron lugar el 11 de abril en el campo Petrocedeño de 6.000 bpd y el campo Morichal de 57.000 bpd. Esos incidentes no afectaron la producción.

“Estos incendios no pasaban antes en estaciones, porque antes se hacían los mantenimientos”, dijo un trabajador de PDVSA Morichal.

La respuesta se ha visto obstaculizada por una aguda escasez de combustible en Venezuela, resultado del colapso casi total de la red de refinación del país de 1,3 millones de bpd y las sanciones impuestas por Washington que complican las importaciones de combustible.

“Los carros no tienen gasolina, entonces no pueden llegar a donde están los equipos, y los equipos tampoco pueden salir porque tienen poco combustible”, dijo Igor Miranda, presidente en Monagas de la Cámara de Petrolera de Venezuela, y agregó que su compañía ha provisto agua y equipo para ayudar PDVSA a apagar incendios este año. Reuters