María Emilia Escar se escucha era conocida no sólo por ser la “niña bonita” de Pdvsa Gas, sino también la de Antón Castillo, apodado “Pitillo de Malta” y ex presidente de la principal empresa productora de gas de Venezuela, con quien María Emilia entabló una relación sentimental.

Escar ahora es empresaria, dueña de un megarestaurante llamado Emiliarte en la ciudad de Lechería, en Venezuela. Algunos dicen que “lo sacó todo del narco-Estado y de los “kilitos” que también trasladaban”, tapándose ahora como una artista y gran empresaria.

Pero las pesquizas de USA a todo aquello que huela a narcotráfico en Venezuela, pudieran hacer que pronto caigan varios que como la susodicha, arruinaron a PDVSA Gas con el añadido de no sólo haberse beneficiado del negocio del gas, sino también del de los “kilitos”.