Pasó de trabajar en el Banco del ALBA a tratar de convertirse en una figura influyente dentro del exilio venezolano en el sur de la Florida, y liderar escraches contra otros supuestos chavistas.

Carmen Jaqueline Giménez, es una de los cientos de miles de venezolanos que se han refugiado en el sur del estado de Florida luego de huir del horror chavista. En su exilio trata de convertirse en una figura de influencia en la comunidad venezolana y ha lanzado su candidatura a la alcaldía del condado de Hallandale Beach.

Pero su pasado en Venezuela está lleno de sospechas acerca de sus vínculos con el chavismo y esa sombra se proyecta sobre su vida actual lo que complica sus aspiraciones políticas. Giménez, en su defensa dice que ella renunció a su puesto en la administración pública venezolana cuando le pidieron participar en actos de corrupción y por eso huyó a los Estados Unidos.

Viejos conocidos de la aspirante a alcaldesa dan luz sobre su pasado y avivan las dudas sobre sus verdaderas afiliaciones políticas. Una compañera de estudios, Luisandra Tadino, quien cursó la carrera de finanzas públicas con Giménez en el Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública de Caracas, ratifica que Giménez era chavista.

“Era tan chavista que su tesis fue sobre el ALBA”, recuerda Tadino. EL ALBA fue una fallida propuesta de integración regional impulsada por Hugo Chávez y sus aliados de Cuba y Bolivia.

La candidata levanta sospechas en la comunidad de venezolanos exiliados.

Esa misma tesis, recuerda otro ex compañero de clases de Giménez, Juan Tryone Medina, fue rechazada por no guardar relación con el grado al que ella aspiraba. Pero sus conexiones con altos funcionarios chavistas presionaron a la universidad para que su trabajo fuera aceptado.

Una historia opaca

Giménez terminaría trabajando en el Banco del ALBA al inicio de la década de los años 2000.  Y es allí donde ella asegura haberse negado a desviar fondos para financiar campañas electorales chavistas lo que le ganó enemistades y persecución dentro del régimen venezolano

Sin embargo, en Venezuela, la historia que se dice sobre Giménez es diametralmente distinta.  Aseguran que a ella se le sigue un juicio por haberse hecho pasar por una alta directivo de la institución financiera  y crear una trama de corrupción para enriquecerse a sí misma.

Hasta el día de hoy Giménez lista  dentro de su experiencia en su perfil de Linkedin esa posición en el Banco del ALBA que nunca existió según aseguran los funcionarios del régimen venezolano.

Muy poco sutil

Las comunidades de exiliados que se agrupan en el sur de la Florida han huido de regímenes socialistas como los de Cuba y Venezuela y son ideológicamente un bloque que se inclina políticamenta hacia la derecha.

El sociólogo Guillermo Grenier, de la Universidad Internacional de la Florida, afirma que para los exiliados en ese estado, empezando por los de Cuba, es muy difícil darle la bienvenida a su compatriotas que alguna vez trabajaron para los régimenes que los obligaron a huir de su tierra natal.

La única manera que tienen esos exiliados para desvincularse de su pasado socialista es haciendo visible su ruptura con esa ideología, afirma Grenier. Pero allí también ven un defecto los críticos de Giménez.

En el sur de la Florida, a donde en efecto ha llegado el dinero mal habido de ex funcionarios chavistas, Giménez es vista con sospecha. En su afán por destacarse fundó una organización llamada USA Refugiados e Inmigrantes, que asegura ayudar a exiliados venezolanos.

Igualmente, ha obtenido un título máster en derechos humanos en la Escuela de Derecho de la Universidad de St.Thomas. Giménez no deja pasar oportunidad de retratarse con líderes políticos conservadores.

Su intento por ganarse el favor del exilio venezolano es observado como forzado y oportunista. Giménez ha llegado al extremo de liderar ella misma ecraches contra otros chavistas. Pero quizá lo más escandaloso que ha hecho fue cuando anunció en abril de 2018 que  Oscar Pérez,, funcionario policial que se había levantado contra el chaviso, haría una aparición en un restaurante del Doral.  Entonces era un hecho de conocimiento público que Pérez había sido asesinado por las fuerzas de seguridad de Maduro en enero de ese mismo año.

El hecho, obviamente nunca ocurrió y se ganó una reprimenda de la viuda de Oscar Perez, Dana Vivas, quien a señaló como parte del chavismo y de estar tratando de sacar partido de la tragedia de su familia.